Cartas
azotea

Las cartas de #Azotea

Azotea no tiene sombrillas ni toldos: cuando el sol pica, lo hace con ganas; cuando sopla el viento, los huesos parecen permeables. Los lugares tan expuestos no son para todos los cuerpos, ni para todas las mentes, aunque sí para todos los bolsillos: aquí no cobramos la entrada, tampoco el vino.

Azotea es la vida misma: a veces la de todos, y a veces tan sólo mía. Es un lugar tranquilo pero cambiante, como el cielo que la cubre: y es por eso la gente que lleva en mi azotea desde hace tiempo, a pesar de sol y de lluvia, de viento y de nieve, son los que tienen la piel más curtida y los abrazos más reconfortantes.

Azotea, por si todavía quedan dudas, es un espacio donde cuento las lecciones que me han dado: la vida y los que me rodean. Las comparto por si acaso, por si le sirve a alguien, por si con cuatro insignificantes letras puedo ayudarle a alguien a entender un poco más la vida. Yo no la entiendo tampoco, no te creas, pero cada día me llevo mejor con ella, veo que vale la pena e intento hacerle de celestina.

Azotea era una newsletter que enviaba cada domingo a lo largo de dos años.

Dos años de reflexiones en cien cartas.